¿Nombre completo, club y edad?
Daniel Federico Daners Chao, CBR y Biguá, 60 años.
¿A qué edad empezaste a nadar y por qué?
A los 6 o 7, porque mis hermanas nadaban y en el Club hice de todo pero en la natación era menos malo que en el resto. Ja.
¿Quién te metió en la pileta por primera vez?
Debe haber sido Sergio García, mi primer entrenadora fue Inés Correa.
¿Cómo vivió tu familia tu carrera? ¿Hubo quien te acompañó más de cerca?
Tanto mis padres, como mis hermanas estuvieron cerca. Siempre fuimos muy compañeros.
¿Tuviste un entrenador/a que haya marcado un antes y un después?
Con Lylián Castillo hice el salto, fue mi entrenadora en el momento en el que en general eso sucede, a los 11 o 12 años.
¿Qué significa tu club para vos?
El club es el lugar en el que más tiempo he vivido y crecido, donde tengo los compañeros y amigos de la vida. El club me formó.
¿Tenés algún momento con la selección que no se te olvida más?
En mi primer partido internacional, en el Campus de Maldonado (que estaba lleno de gente), Argentina nos ganaba 2 a 0 e hice el 2 a 1. Uruguay venía de golear a Argentina en un juvenil de fútbol y creo que los fernandinos sintieron que lo dábamos vuelta. No pasó, ja.
¿Qué significa para vos la camiseta celeste?
Orgullo y garra.
¿Qué hacés cuando no estás en el agua?
Trabajo, leo, veo deporte, trato de jugar al paddle, comparto tiempo con mi pareja o mis hijos.
¿Qué le dirías a un pibe o una piba que hoy está empezando?
Que busque lo que le haga feliz, que disfrute del camino y que –si quiere– se marque metas y objetivos en los que creer, pero que no esas metas no sean una mochila que le cueste cargar.
¿Cómo te imaginás dentro de 10 años?
Estudiando, practicando y aprendiendo.
¿Hay algo que la gente no sabe de vos y te gustaría contar?
Que cuando tenía 14 años mi padre, que siempre nos acompañó dejándonos elegir nuestras metas y opciones, me dijo que se sentía orgulloso de mi (me había clasificado a un sudamericano en natación), no supe qué decirle; y que cuando me designaron para los Juegos Olímpicos en lo primero que pensé fue en él y en mi hermana Laura. Deben haberse alegrado, en donde estén.






